
Hace unos años, un fotógrafo norteamericano publicó en un tablón una oferta de empleo a todo aquel que quisiera trabajar gratis para él. Que si era bueno como experiencia y bueno para sus CV. Que tenía muchas cosas que hacer y que cualquiera podría hacerlas en su casa.
Aquello me cabreó. Y sigue cabreándome.



